El transporte multimodal se encuentra como una de las principales estrategias para reducir emisiones y fortalecer la resiliencia en la logística de mercancías, a partir de la articulación entre modos de transporte, infraestructura y tecnología.
Durante el panel “Sostenibilidad desde el Transporte Multimodal de mercancías”, del 4° Encuentro de Tecnología y Movilidad Sostenible de la ANTP, Angélica Lozano, investigadora del Instituto de Ingeniería de la UNAM, indicó que la combinación de modos, como carretera y ferrocarril, permite mejorar el desempeño ambiental al optimizar factores de carga y reducir kilómetros recorridos en vacío, uno de los principales focos de ineficiencia en la logística.
No obstante, advirtió que estos beneficios dependen de la correcta integración operativa entre modos y de la eficiencia en terminales intermodales.
“La consolidación en terminales es un punto crítico. Si no se gestiona con precisión, puede generar demoras y aumentar la vulnerabilidad ante disrupciones”, explicó.
Añadió que también deben considerarse los impactos urbanos del modelo multimodal, particularmente en la última milla, donde la falta de ordenamiento logístico puede generar congestión y emisiones adicionales al trasladar grandes volúmenes desde terminales hacia zonas urbanas.
La académica subrayó que el desarrollo de redes intermodales requiere análisis específicos por región, con base en datos históricos, condiciones geográficas y herramientas en tiempo real que permitan reconfigurar operaciones ante interrupciones.
Retos ambientales
El mundo genera alrededor de 51 mil millones de toneladas de CO₂ equivalente, de las cuales México aporta cerca de 700 millones, con una participación del 23% atribuible al transporte.
“La actividad logística enfrenta dos frentes: la mitigación de emisiones y la adaptación a los efectos del cambio climático, que ya se manifiestan con mayor frecuencia e intensidad”, indicó Angélica Lozano, al referirse a fenómenos meteorológicos, interrupciones logísticas y disrupciones en cadenas de suministro.
La especialista recordó que eventos como la pandemia de COVID-19 afectaron al 94% de las empresas Fortune 500 en Estados Unidos, mientras que bloqueos ferroviarios y marítimos, como el del Canal de Suez en 2021, generaron pérdidas económicas, evidenciando la vulnerabilidad de las redes logísticas globales.
En este contexto, la sostenibilidad del transporte debe evaluarse desde tres dimensiones: ambiental, económica y social, incorporando variables como emisiones, congestión, contaminación acústica, accidentes y afectaciones a la calidad de vida.
“Se requieren métricas constantes para evaluar si las estrategias implementadas realmente avanzan hacia la sostenibilidad... no existen soluciones universales; cada ciudad debe diseñar su propio modelo”, puntualizó.
Por su parte, Marco Ávila, director de Transporte de Distribución Primaria en Coca-Cola FEMSA, dijo que el paso hacia el transporte multimodal responde principalmente a la necesidad de alcanzar una mayor eficiencia en el consumo de energía y operación.
“Un solo modo de transporte no satisface las necesidades actuales; la mezcla adecuada es lo que permite mejorar resultados”, afirmó.
En México, cerca del 80% de las mercancías se movilizan por carretera, lo que hace necesario integrar otros modos como el ferrocarril para avanzar hacia esquemas multimodales más óptimos en costos, seguridad y emisiones.
“El ferrocarril ofrece ventajas en términos de eficiencia energética medida en toneladas por litro de combustible”, indicó.
Ávila hizo hincapié en que uno de los principales retos operativos en la transición hacia el multimodal es la reducción de viajes en vacío, los cuales representan una oportunidad directa para mejorar la eficiencia logística.
“Tenemos identificados nuestros retornos vacíos y trabajamos en estrategias para disminuirlos”, señaló.
Entre las acciones implementadas, mencionó la renovación de flota como un factor estratégico para reducir emisiones, así como la integración progresiva del ferrocarril en corredores de alto volumen, particularmente entre el centro y el sureste del país.
Además, de pruebas con tecnologías emergentes, como sistemas de generación de hidrógeno para mejorar la combustión en motores diésel.
“Estamos observando mejoras de entre 10% y 17% en el rendimiento de combustible, con reducciones asociadas en emisiones”, explicó.
La unificación del transporte multimodal en México requiere planeación, inversión en infraestructura, integración operativa entre modos y políticas públicas que incentiven su adopción como eje de la movilidad de carga sostenible.
Por Daniel Zurita / Síguenos en Facebook, X y LinkedIn



